¿Quién es la misteriosa mujer a la que Freddie Mercury le dedicó “Love of my Life”?

La canción de Queen “Love of my Life” es una de la más populares que el grupo británico ha tenido a lo largo de su carrera. El tema fue escrito 1975 por legendario Freddie Mercury, aunque por aquel entonces pocos sabían la historia de esta hermosa canción, que 43 años después sigue conmoviendo a los fanáticos. El inolvidable hit está dedicado a Mary Austin, expareja del cantante y, sin dudas, uno de los grandes amores de su vida.

Tras el arrollador éxito de la película sobre la vida de este genio del rock, muchos fanáticos conocieron la historia de esta mujer que vive en Londres y actualmente tiene 67 años. Y aunque en la actualidad se mantiene alejada de los medios, el romance de seis años que vivió con Freddie quedó para siempre en la historia de la banda.

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Austin conoció al artista en 1970, cuando tenía 19 años y él 24, en la tienda Biba, ubicada en el corazón de Kensington, a metros del teatro Royal Albert Hall y el clásico Harrods. Biba era el centro donde se encontraban artistas, modelos y las mayores celebridades del espectáculo y la moda de Londres.

Mary Austin era hija de un matrimonio humilde. Su padre cortaba telas en una tienda, mientras que su madre era empleada doméstica en una pequeña compañía. Pero su destino cambiaría al comenzar a trabajar Biba, y luego de conocer al líder de una banda que ya era un éxito.

Y aunque en principio fue Brian May quien intentó conquistar a la bella joven, Mercury le preguntó en confianza: «¿Vas en serio con Mary? ¿Puedo invitarla a salir?». May no se opuso a las intenciones de su amigo y así comenzaron una de las relaciones más significativas de la historia del rock. La revelación fue hecha por el guitarrista en una entrevista dada en 2017.

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Mary y Freddie mantuvieron una intensa relación y vivieron juntos durante seis años. Pero la fama abrumadora de Queen y la posterior confesión de Mercury sobre su homosexualidad, cambiaron las cosas para siempre. Sin embargo, ella nunca dejó de ser importante en la vida del cantante.

«Cuando salió del escenario, todas las chicas y sus amigos se amontonaban a su alrededor. Estaba tan ocupado. Comencé a alejarme y él vino corriendo detrás de mí. Me dijo: ¿Adónde vas?”, recordaría Mary en una oportunidad.

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Fue en el sexto año de convivencia en el que él le manifestó que era gay. Sin saber bien cómo enfrentar la situación, Mercury le dijo en un principio que era bisexual. Pero ella fue más allá y lo incitó a librarse de las presiones: «No, Freddie, no creo que seas bisexual. Creo que eres gay».

Fue así que decidieron separarse y cada uno buscó un sitio diferente para vivir. Sin embargo, seguían amándose profundamente. Freddie confiaba ciegamente en esa mujer que lo acompañó incondicionalmente y no quería que se alejara de su vida. Desde entonces, Mary ha sido su asistente personal y una de sus mejores amigas.

«Todos mis amantes me preguntaron por qué no podían reemplazar a Mary. Es porque es simplemente imposible», diría alguna vez el líder de Queen en una entrevista. «Creemos el uno en el otro. Eso es suficiente para mí. No podría enamorarme de un hombre de la misma manera que lo he hecho con Mary”, confesó el legendario vocalista.

Por su parte, Austin recuperó su fe en el amor y convivió con el pintor Piers Cameron, con quien tuvo dos hijos. Del primero de sus hijos -Richard- el líder de Queen sería el padrino. El segundo nacería cuando el cantante ya había muerto.

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Mary acompañó a Freddie Mercury hasta el final de sus días y sostuvo su mano en su lecho de muerte, aquel doloroso 24 de noviembre de 1991 en la mansión Garden Lodge, en Londres. Freddie tenía 45 años. Austin fue la principal beneficiaria de la fortuna del líder de Queen. En mayo de 1992 se hizo público el documento donde Freddie Mercury había dispuesto que ella se quedara con la mitad de sus bienes y dinero. Eso incluía Garden Lodge, la megamansión donde Mary aún vive.

«Los meses posteriores a la muerte de Freddie fueron los más solitarios y difíciles de mi vida. Tuve muchos problemas para aceptar que se había ido y todo lo que me había dejado», diría años después en una entrevista.

Sin embargo, Mary aún debía cumplir la última voluntad de su amado Freddie: debía esparcir las cenizas del líder de Queen en un lugar secreto y no revelar nunca dónde lo había hecho. Fiel a su eterno amor, ella cumplió su deseo.

Fuente: infobae.com

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