Guardó un terrible secreto de su congregación por 34 años, pero cuando se confesó la echaron a empujones

McKenna Denson tiene 55 años y durante más de tres décadas guardó un terrible secreto de lo que sucedió dentro de la comunidad mormona de Chandler, Arizona. Allí, un antiguo líder religioso la sometió sexualmente, un secreto que ocultó por años y la obligó incluso a mudarse de ciudad para olvidar la traumática experiencia.

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Pero el domingo 2 de septiembre, Denson decidió que ya no callaría más, se puso de pie frente a su antigua congregación y acusó públicamente a Joseph Bishop, reconocida figura de la Iglesia Mormona de su comunidad, de haberla sometido sexualmente cuando era más joven.

«Soy una visitante. No vivo aquí, vivo en Colorado», comenzó su presentación la mujer, quien dijo estar allí para dar su testimonio y depositar su «confianza y amor en el Salvador». «Edmund Burke dijo que lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”, relató la mujer ante un público que aún no comprendía sus intenciones.

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«La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles encubren a un depredador sexual que vive en su barrio. Su nombre es Joseph Bishop. Era el presidente en 1984, cuando me violó en el sótano del Centro de Entrenamiento Misionario», dijo finalmente Denson ante la mirada incrédula de los presentes.

Los ánimos cambiaron en el templo religioso y un hombre se acercó hasta ella y quiso apartarla del micrófono. «Quisiera hablar con usted», le susurró al oído. La mujer replicó: «Absolutamente, me encantaría hablarlo después”.

Cabe señalar que Denson ya había acusado a Bishop de violación ante la Justicia, pero el antiguo líder espiritual rechazó la denuncia. Sin embargo, su voz quedó grabada confesando que “pudo haber ocurrido”. Luego, ante la policía, el pastor admitió que sí tuvo contacto con la víctima pero sólo le pidió que le mostrara los senos. Bishop dijo no recordar ningún tipo de abuso, sin embargo se disculpó por su conducta, diciendo que luchó toda su vida con una «adicción sexual».

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Pero la declaración más polémica proviene de la propia Iglesia Mormona, que acusó a la víctima por irrumpir por “una causa personal” una ceremonia religiosa. “La grabación y publicación de estas interrupciones en las redes sociales para buscar la atención del público y la cobertura de los medios, lamentablemente muestra una desafortunada falta de respeto por los demás. Solicitamos respetuosamente a aquellos con quejas personales que encuentren otros medios para comunicar sus mensajes que alterar la santidad de un servicio de adoración», dijo un portavoz.

Fuente: Infobae.com

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